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May 24 Alpes 2006 - Dom de Mitchabel (Suiza)ALPES 2006Por tercera temporada consecutiva nos decidimos a lanzarnos a los Alpes, que desde el primer momento que los pisamos nos cautivaron y cada año nos enganchan mas y mas. En esta ocasión tenemos dos objetivos, el primero junto a nuestros amigos de Haciendo Camino, Fernando y Félix, este ultimo a sus sesenta y tantos años está hecho un chaval, se apunta a todas y como tira, con ellos subiremos al Dom, en el macizo de Mitchabel, que con sus 4545 mts es la cumbre más alta de los Alpes enteramente en territorio suizo. Esto además nos sirve de aclimatación para la segunda ascensión prevista, el Matterhorn, nombre suizo del conocido entre los de habla latina como Cervino.Después de un cambio de planes dos meses antes de la fecha prevista, decidimos intentar subir esta mítica montaña, catalogada entre las tres más bellas del mundo junto con el K2 y el Alpamayo, por delante del Fitz Roy, Machapuchare, Mont Blanc y Grandes Jorasses.Incluso en el ultimo momento nos encontramos con diversos cambios de planes que nos hicieron temer por el éxito de la empresa, pero con decisión y hasta tozudez, continuamos adelante y tras adaptar los planes a las nuevas condiciones e integrantes nos presentamos en el aeropuerto de Ginebra el día 1 de julio a esos de las 19:30 horas Fran y Paco (yo), donde ya nos esperaban Fernando y Félix que habían llegado en un vuelo anterior.Desde allí nos dirigimos a Randa en un coche de alquiler que ya tenían reservado Fernando y Félix.Tenemos que hacer maravillas para poder meternos los cuatro con todo el equipaje y material.Nos ponemos en marcha por las excelentes autopistas suizas y en menos de tres horas estamos en Randa, donde teníamos reservado, vía Internet, una habitación para seis en el hotel Alpenblick.A nuestra llegada, a eso de las diez de la noche, no encontramos a nadie que nos reciba y en su lugar una nota indicándonos cual era nuestra habitación. La verdad es que no era precisamente lo que esperábamos de un hotel, es más bien una especie de albergue, con camas literas, con servicios y una cocina compartida.A esa hora y en ese sitio veíamos difícil poder tomar algo para cenar, así que cogimos la carretera en dirección a Visp y buscamos algún restaurante que estuviera abierto y nos permitiera cenar algo en condiciones.Al llegar al Mattsand vimos que justo al lado de la carretera aún permanecían encendidas las luces del hotel del mismo nombre, con pocas esperanzas entramos a preguntar, y sorprendentemente y debido a que estamos en pleno campeonato del mundo de fútbol y estaban viendo el partido por televisión, tras dudar un poco nos dicen que bueno que algo nos pueden dar. La dueña, Ana, y la camarera, Yolanda, fueron todo amabilidad, tanto es así que les pedimos que nos reservara dos habitaciones para los días que teníamos pensado permanecer en el valle, anulando la reserva que habíamos hecho en el hotel de Randa, y finalmente cenamos como señores y en un ambiente tranquilo y sin agobios. Salíamos a eso de las doce, despidiéndonos Yolanda, con toda amabilidad en la puerta.Nos fuimos hacia el hotel de Randa donde preparamos las mochilas para salir al día siguiente hacia el refugio Domhutte, en el que habíamos realizado una reserva para dos días.EL DOM de Mitchabel 5.7.2006El domingo, a eso de las ocho de la mañana nos empezamos a poner en movimiento y como en este ‘hotel’ no hay nada para desayunar y de acuerdo con lo que habíamos pedido en Mattsand, nos fuimos allí para desayunar y dejar el resto del equipaje, como así hicimos.Una vez desayunados abundantemente volvimos a coger el coche hasta Randa de donde sale el camino hacia el refugio, con algún que otro problema para aparcar, no porque falte sitio, si no porque aquí cada uno tiene que aparcar en el sitio que le corresponde y nadie se sale de esa norma.Finalmente iniciamos la subida siguiendo las indicaciones de los carteles amarillos que te llevan por la senda que asciende constantemente por el bosque de coníferas en la parte superior del pueblo, siguiendo estos indicadores y otros de color azul y blanco con el nombre del refugio, no hay problema.El paisaje es precioso, parece sacado de una postal o un almanaque, todo verde, los arroyos corren con abundante agua procedente de los próximos glaciares que a estas alturas del año, con el verano tan caliente que está haciendo y tras un invierno excesivamente templado se están deshaciendo a marchas forzadas, luego, durante los días de la ascensión podremos comprobar en propias carnes los efectos de esta situación.Alrededor de la cota de los dos mil metros de altura empieza a cambiar el paisaje de abetos dejando paso a los prados de altura y las pedreras, que de forma paulatina van tomando el protagonismo hasta que llegamos al refugio, situado a 2940 metros de altura.Para llegar a él, previamente y durante unos cuatrocientos metros hay que realizar una trepada que no resulta nada difícil gracias a la protección que ofrecen los numerosos cables, maromas, estribos, escalones y escalas con los que se han dotado los pasos mas complicados.Tanto es así que al finalizar el bosque nos encontramos con un hombre acompañado de dos chavales que no debían tener más de diez o doce años que luego llegarían al refugio, comieron en él y se volvieron a bajar.Hicimos la ascensión a buen ritmo y en menos de cuatro horas llegábamos al Domhutte, a la puerta del cual estaba esperándonos Frank, el guarda, que con sus prismáticos nos había estado viendo subir. Nos recibe con un apretón de manos y un saludo en alemán, después se acerca su mujer, Laura, quien también con mucha amabilidad y simpatía nos saluda, indicándonos que la cena es a las cinco y media, ¡a las cinco y media la cena!, pero si eso en España es casi la hora de comer o como mucho de merendar.Pero aquí las cosas son así, y tienen su explicación, porque luego preguntamos a que hora se puede desayunar, pensando en que al día siguiente, lunes, haríamos una ruta de aclimatación pero que no requería darse un madrugón, y Laura nos dice que solo hay un turno para desayunar, las tres de la mañana, cuando sale la gente hacia sus objetivos de cumbre, principalmente el Dom, ¡¡ que dice, hay que levantarse a desayunar a las tres de la mañana y volver a acostarse!!, pues si, solo hay un desayuno porque no hay mas gente para hacer dos turnos. Pues vale, a tragar toca y así lo hacemos.Cenamos una sopa minestrones que nos resulta muy gratificante, con una ensalada de lechuga, zanahoria, maíz y salsa de queso que no está mal, de segundo plato otro de pasta con queso, que a mi particularmente no me hace ninguna gracia y me como un poco pero no puedo con todo lo que Laura nos ha puesto. Los demás comen algo mas pero sobra bastante y al pasar Laura y ver la fuente con tanto sobrante coge la cuchara y empieza a repartir en los platos, diciendo ‘mangiare, mangiare’, incluso llega a darle de comer a Félix para que se termine lo que le quedaba en el plato.Frank nos pregunta cual es nuestro objetivo y le contestamos que es el Dom, pero que queremos aclimatar mañana, nos sugiere que intentemos ir al Taschhorn (4491 mts).Para rellenar el hueco desde que cenamos hasta la hora de irse a la cama, se nos ocurre hacer prácticas avanzadas de orientación y calculo de posiciones con el mapa y el GPS, así vamos estimando las coordenadas de los puntos más relevantes de la ruta del día siguiente, así como los posibles hacia el Taschhorn, objetivo marcado por Frank.A esos de las seis de la mañana del lunes, nos ponemos en marcha con la idea de reconocer la ruta que seguiremos el día siguiente hacia la cumbre del Dom. Cuando llegamos al glaciar y antes de subir la arista del paso Festijoch, nos percatamos de las malas condiciones en las que se encuentran los glaciares, con grietas enormes, frecuentes caídas de seracs y piedras desde las laderas cercanas.Tanto es así que no vemos rastros de huellas que indique el paso hacia el Taschhorn atravesando el glaciar Festi. Por ello optamos por desistir y dirigirnos hacia el paso del Festijoch, superando el glaciar Festi hay que trepar hacia la arista Festigrat, trepada corta, sin mucha complicación y además en los pasos menos fáciles hay cuerdas fijas instaladas.El riesgo que existe en esta zona son las caidas de piedras procedentes de las cordadas que se encuentran por encima, hay que tener mucho cuidado y atención tanto para no provocar el desprendimiento como para evitar las que te vienen desde arriba.Cabe destacar las placas y cruces conmemoativas de accidentes acaecidos en esta arista a lo largo de las ultimas decadas, esto hace ver de que un paso aparentemente facil, en muchas ocasiones ha resultado fatal.En este tramo vamos Felix y Fer delante, detrás vamos Fran y yo, en un par de ocasiones tenemos que resguardarnos para evitar varias piedras que ellos desprendían y venían como auténticos misiles ladera abajo, pasando muy cerca de nosotros con el correspondiente riesgo.Después estuvimos un buen rato charlando en la arista, viendo el impresionante paisaje, con los glaciares Festi al sur y Hohberg al norte, el Dom enfrente nuestra al este, con sus inmensas palas, la arista Festigrat, sobre la que estamos y por la que también se puede subir a la cumbre y mas al norte al otro lado del Hohberg se alza el Lenzspitze.Todavía lejos vemos como descienden los grupos que esa mañana han hecho cumbre, al llegar al glaciar decidimos salir nosotros hacia el refugio para evitar coincidir en el destrepe de la Festigrat.Nos lanzamos hacia la base de esta arista para retomar el camino de vuelta al refugio, atravesando el glaciar Festi, que aunque ya no está en las mejores condiciones, aun se conserva lo suficientemente duro para permitirnos caminar con seguridad.Llegamos al refugio poco antes de la una de la tarde y decidimos tomarnos unas cervezas y comer algo hasta la hora de la cena.Nos echamos la siesta y pasamos la tarde comentando alternativas y formas de acometer la ascensión el día siguiente.Nos llama la atención la tranquilidad que se respira en este refugio, sin agobios ni multitudes, diferente a como es frecuente en los refugios del macizo del Mont Blanc, y especialmente en el Gouter.Sobre las ocho de la tarde, aún con el sol en lo alto, nos vamos a las literas a intentar dormir algo, pero entre la siesta y la hora que es, no resulta nada fácil conciliar el sueño tan pronto, pero se hace lo que se puede.Con puntualidad de reloj suizo, a las tres de la mañana oímos la voz de Frank ‘morguen, morguen, morguen’, y vemos la luz de su linterna pasar por la habitaciones.Los que salimos para las diferentes objetivos, después del desayuno a base de mantequilla, mermelada, pan integral, te y un quesito, nos echamos las mochilas a la espalda y salimos hacia el objetivo en la cumbre del Dom.Llevamos delante dos grupos, uno de dos franceses con un guía de St. Niklaus, y un segundo grupo de alemanes, un padre y su hijo también con un guía de la zona.También han salido hace algunos minutos dos alemanes que ayer subieron al Dom y que luego veremos escalando las palas de hielo de acceso a la arista del Lenzspitze.Salimos a buen ritmo por la pedrera que asciende primero y después desciende al lateral de la morrena frontal del glaciar Festi. Al entrar en la morrena nos ponemos los crampones y sacamos el piolet, excepto Félix que sigue con dos bastones, dice que el va mejor así.Nos metemos de lleno en la morrena siguiendo la estela del grupo de franceses que van delante, aun es de noche pero no están muy lejos y les vemos perfectamente por donde pasan. Al adelantar al grupo de alemanes, Félix que va el primero, le pregunta que si la ruta va por ahí, ya que no es la misma que utilizamos el día anterior ni para subir ni para bajar, el guía le contesta afirmativamente, con lo que confiadamente pensamos que ayer nos equivocamos.Al principio la huella va bien, pero paulatinamente la nieve se va transformando en hielo y este hielo cada vez es mas duro, tanto que apenas clavan los crampones.Empezamos a superar las primeras grietas, en algunas de ellas la luz de los frontales no alcanzan a iluminar el fondo de la misma, impresionan, muchas las rodeamos o tras se saltan sin dificultad.Hay pasos poco inclinados, vamos con cuidado pero no hay razones para preocuparse, de cualquier forma vamos muy próximos unos a otros, a uno o dos metros , cuando de repente en una pequeña placa de hielo algo mas inclinada, Félix, que va de primero, tropieza y cae boca abajo, resbala y uno de los dos bastones que lleva se le escapa de las manos y cae pendiente abajo hasta que desaparece al caer dentro de una grieta en la que termina esta placa de hielo, él también resbala y va en la misma dirección, yo voy justo detrás de él, a menos de un metro, y le grito ¡¡Félix!!, él reacciona y justo al pasar cerca de mi pie izquierdo que, en ese momento, tengo clavado con toda la fuerza posible en el duro hielo, lanza el brazo derecho y se engancha al tobillo quedándose firmemente sujeto. ¡¡Félix, Félix…, que este terreno es para crampones y piolet, no para dos bastones, vaya susto que nos has metido!!.Todo queda en la perdida del bastón, menos mal. Definitivamente nos confirmamos en nuestra idea que la ruta no va por ahí, que la buena es la que transcurre por el lateral, entre piedras y hielo. Nos salimos de aquí y nos colocamos en la que consideramos que es la buena.Así llegamos a las palas de nieve blanda que conducen directamente al pie de la arista Festigrat por donde tenemos que trepar para alcanzar el paso al collado Festijoch.Aquí alcanzamos a las dos cordadas que nos precedían. De aquí para adelante hay que atravesar el glaciar Hohberg, primero en bajada y luego en subida, por lo que se hace obligado ir encordados. Con la cuerda de 60 metros que lleva Fran, nos colocamos en función del peso y de la experiencia o conocimientos en estos menesteres en este orden, primero Félix, luego Fernando, yo y de último Fran. Aprovechamos para comer y beber algo.Hasta aquí vamos bien de tiempo incluso con el incidente de Félix, los otros dos grupos salen delante, nosotros siguiendo su huella vamos bien, pero en poco tiempo vemos que las distancias se incrementan, los guías han apretado el paso, pero nuestro ritmo es inferior.Al iniciar la ascensión por el lateral del glaciar justo debajo del Nadelhorn, paramos y cambiamos el orden justo al revés, Félix el ultimo y Fran el primero. Desde aquí hasta arriba es una interminable pala que se sube trazando una larga diagonal hacia la derecha desde la parte inferior hasta casi alcanzar la arista cimera.Pasamos cerca de algunas grandes grietas, pero la nieve aun se conserva suficientemente dura, la huella es buena, avanzamos con seguridad y a buen ritmo, Fran delante mantiene el paso adecuado al mas lento de los cuatro, de tal forma que la cuerda se mantenga con la tensión adecuada.A medida que vamos ganando altura, notamos los efectos de la disminución de presión, el ritmo desciende y de vez en cuando hacemos alguna paradita de unos cuantos segundos para recuperar.Alcanzamos la arista y giramos hacia la izquierda para acometer la última pala que finaliza en la cumbre, donde vemos que ya están descendiendo los dos grupos que marchaban delante.Nos cruzamos a mitad de la pala final, nos saludamos y nos dicen que ya estamos casi arriba, que solo nos faltan unos veinte minutos, que la cumbre está un poco mas atrás de lo que se ve, y efectivamente así es, a eso de las diez y media de la mañana pisamos la cumbre de esta montañota situada completamente en territorio suizo.Las fotos de rigor, comer un poco y echar unos tragos de agua, entre unas cosas y otras se va casi media hora. Se ha levantado un ligero viento del norte, cosa habitual en estos parajes, que incrementa considerablemente la sensación de frío.Tras revisar todo el equipo y remarcar la verticalidad de la primera pala del descenso, así como lo prolongada que se puede hacer la bajada hasta alcanzar el primer glaciar.Ya se nos está haciendo tarde, el sol calienta de lo lindo y unido a que esta noche no ha helado, prevemos que atravesar los glaciares puede darnos bastantes problemas, Félix baja el primero, detrás Fer, luego voy yo y Fran al final.A Félix desde el principio le pedimos que intente ir lo mas rápido posible, cada minuto que perdamos en la bajada incrementará exponencialmente el riesgo de caer en las grietas al ablandarse la nieve que forma los puentes que durante el ascenso han permanecido duros y han soportado nuestro paso.Ya desde el principio vemos que Félix va más cansado que el resto, el ritmo es lento y llegar al glaciar nos cuesta casi dos horas, pero hay que apretar los dientes y seguir.Al alcanzar el glaciar, adoptamos nuevamente el encordamiento glaciar, dejando 15 metros entre cada uno y manteniendo la cuerda con la tensión adecuada. Decidimos hacer un par de nudos de retención en la cuerda en cada tramo entre cada uno de nosotros.Ya desde el comienzo vemos que la nieve está muy blanda, son mas de las doce, nos vamos hundiendo cada vez mas, esto supone un considerable esfuerzo para todos pero especialmente hace que Félix aún baje más el ritmo, necesitando parar con mas frecuencia de la deseable para recuperar el aliento, los demás le insistimos en que se nos ha hecho muy tarde, que no hay tiempo, que tire todo lo que pueda, que hay que pasar los glaciares cuanto antes.Félix se cae en varia grietas, colándose hasta la cintura, los demás también en muchas ocasiones, con la ayuda del resto vamos saliendo de estas situaciones. Al llegar a un pequeño cambio de pendiente vemos en la nieve hundida que nos anuncia la existencia de una grieta bastante ancha.Félix con mucho cuidado busca la parte más estrecha y la cruza, aunque se hunde hasta más arriba de la rodilla. Mientras que lo hace, el resto de la cordada mantiene la cuerda con la tensión justa por si acaso se produce ‘el cuele’.Luego pasamos Fer y yo, realizando la misma operación de seguridad en todos los casos. Por ultimo se aproxima Fran, yo tenso la cuerda todo lo que puedo y espero que salte la grieta, Fran echa el pie derecho delante y al intentar pasar el izquierdo, el puente cede y se cuela en la grieta, quedando sujeto con el pie izquierdo en filo delantero y con la mochila y la cabeza apoyadas sobre el filo de atrás, solo se le ve la bota izquierda con su crampón y la cabeza, el resto del cuerpo esta dentro de la grieta, la pierna derecha en el vacio, no puede apoyarla en ningún sitio.Al verle caer y al estar preparado, de forma inmediata me lanzo al suelo apalancándome sobre las piernas y reteniendo la caida aprovechando los cordinos de retención instalados con nudos machard en la cuerda. Con la otra mano y ya en el suelo, clavo el piolet todo lo profundo que puedo y aseguro la cuerda. Sin soltar los cordinos llamo a Fer y Félix, quienes tapados por un pequeño resalte no ven la situación, no aparecen, tengo que insistir y pedirles que se acerquen para montar los anclajes necesarios para instalar un polipasto que nos permita sacar a Fran.Montamos un piolet horizontal más y hacemos la transferencia de fuerzas a él, ya que mientras tanto lo he soportado yo y asegurado al piolet vertical instalado en el momento de la caída, también Félix va montando un segundo piolet horizontal para reforzar aun más el anclaje.Vale, ya está todo, cada uno con su cinta y mosquetón. Como habíamos hecho los nudos de retención en la cuerda, ahora nos estorban y tenemos que deshacerlos, le pasamos a Fran la cuerda con un mosquetón, pasamos la cuerda por los mosquetones de los anclajes y nos disponemos a tirar cuando vemos que ha quedado un nudo en la cuerda y esto impide que pase por los mosquetones de anclaje o por el de Fran, ¡que coño ha pasado, que hace aquí este nudo, habría que haberlo desecho…. ya da igual, Fran pide que nos demos prisa, que empieza a sentir frió y hacia abajo, al final de las paredes de hielo azul se ve todo muy oscuro.Decidimos tirar de forma directa, cuando de repente el anclaje montado por Félix, al dejarlo muy superficial lo vemos saltar por los aires, los machard de los otros anclajes actúan y retienen la cuerda, ¡ Pero Félix que mierda de anclaje has montado, no ves que la nieve está muy blanda, hay que hundirlo todo lo que se pueda!, lo volvemos a instalar y repetimos la operación, mientras Fran sigue gritando ¡¡ daros prisa que esto es un congelador!!. En esta ocasión todo funciona y de un par de tirones Fran sale de la grieta.¡Uf, menos mal….., ya está…., vámonos arreando rápido para abajo…!, recogemos todo el material, nos volvemos a encordar y tiramos ladera abajo hacia el fondo del glaciar.Todo ha salido bien, una vez mas se demuestra que en montaña hay que tener recursos para resolver las situaciones imprevistas de forma rápida, ser autosuficientes.Llegados al collado Festijoch, nos tenemos que desencordar para trepar y destrepar este paso, cosa que hacemos sin mayor problema, en este punto nos dice Félix que para pasar por el siguiente glaciar el no va encorado porque va muy despacio y nos frena, al principio pensamos que esta de broma, pero insiste, y ya le contesto, ‘no sabes lo que dices, quieres que te pase lo que a Fran pero que te vayas al fondo de una grieta, hay que seguir encordados los cuatro, cueste lo que cueste’.Superamos la arista y comenzamos a caminar por el glaciar Festi, la historia se repite pero con mas frecuencia, ya son mas de las dos de la tarde, el sol pega de lo lindo y a cada paso alguno de los cuatro cae, el ritmo es tremendamente lento. Les pido pide que en cuanto podamos nos acerquemos al lateral derecho del glaciar y avanzar por la zona mixta de hielo y piedras, que son más estables, evitando la rimaya lateral.Así lo vamos haciendo y conseguimos alcanzar la zona de hielo y piedras de la morrena frontal, justo por encima del paso donde Félix resbaló cuando ascendíamos. Fran se acerca a la grieta para ver si podía recuperar el bastón de Félix. Cuando llega al borde, vemos que le cambia la cara, ¡joder Félix de la que te has librado…, ven, ven y asómate…., es la ostia….., se ensancha por debajo y no se ve el fondo…, está todo oscuro, como para bajar a por el bastón….., alguien lo recogerá dentro de algunos siglos!.En unos pocos minutos mas llegamos al final del glaciar y salimos a las pedreras que primero ascienden y luego descienden y nos dejan en el refugio, yo grito: ¡por fin tierra firme, ya podemos liberar tensión, pero sin perder concentración hasta el refugio!.Nos desencordamos, quitamos los crampones, recogemos los piolet y salimos pitando hacia el refugio, no vayamos a llegar tarde para cenar, que nos la hemos ganado. Llegamos sobre las cuatro y media, han sido casi doce horas, contando todo, incluidos los contratiempos.Ha sido una jornada intensa, que ha requerido emplearnos a fondo en algunos momentos, que si bien no es excesivamente exigente, son unos 1600 metros de desnivel que hay que salvar y hay que hacerlo de la forma mas rápida posible para evitar complicaciones.También técnicamente nos ha puesto a prueba, uso de equipo y material adecuado para cada momento, técnicas de progresión en glaciar, maniobras de aseguramiento y rescate en grietas,Pero todo se da por bien empleado, ha salido bien y lo vamos a celebrar con una cervecita mientras llega la hora de cenar.Después de cenar, como al día siguiente no hay que madrugar, nos quedamos un poco en la terraza, aunque el tiempo esta empezando a cambiar y vemos que están entrando nubes por el sur, el Cervino ya no se puede ver completamente y de vez en cuando se tapa detrás de las nubes.Nos vamos a dormir, y lo hacemos, vaya que si lo hacemos, no nos enteramos ni cuando pasa Frank a las tres de la madrugada con su linterna y su ‘morguen, morguen, ….morguen’.Nos levantamos a eso de las siete y media, nos aseamos lo que podemos, en la fuente que hay fuera del refugio, que sirve para todo, cuya agua está gélida porque viene directamente desde el glaciar y que Félix utiliza en varias ocasiones por sus poderes antinflamatorios para tratar sus maltrechas rodillas.Desayunamos con más tranquilidad que los días anteriores, sobre las ocho y media nos despedimos de Laura y Frank y empezamos a descender hacia Randa a donde llegamos en menos de tres horas. Cogemos el coche que a pesar de haberse quedado durante tres días con una ventanilla completamente bajada, aun está allí. Nos vamos al hotel a Mattsand donde nos damos una ducha y una vez ‘de guapos’ decidimos dar una vuelta turística por Zermatt.Así lo hacemos, subimos a la estación del teleférico de Klain-Matterhorn a mas de tres mil ochocientos metros de altura, con intención de ver mas de cerca el emblema de esta zona, el Cervino, pero justo cuando llegamos empiezan a entrar nubes del sur que no nos dejan verlo, como vamos de turismo veraniego (pantalón y manga corta) porque no teníamos previsto subir aquí, donde hace una temperatura de un grado, tenemos un frío del carajo y nos bajamos a Zermatt lo antes que podemos.Ya de vuelta al hotel en Mattsand, nos disponemos a cenar algo especial que habíamos encargado para celebrar el éxito de nuestra ascensión, se trata de la especialidad de la casa, es a base de chuletas de cordero asadas con una salsa especial que hace que están deliciosas, con las preceptivas ensaladas y cervezas o refrescos nos quedamos satisfechos.Antes de irnos a nuestras habitaciones a dormir, nos despedimos de Fernando y Félix ya que ellos regresan a Madrid al día siguiente y nosotros nos quedamos esperando que lleguen Oscar y Fidel, nuestros amigos y guías de montaña con los que tenemos planeado intentar la ascensión del Cervino.October 23 ALPES 2006 – EL CERVINO (capítulo 1)
Aunque no estaba previsto dentro de nuestros planes realizar esta actividad en este año, después de barajar otras opciones y al incorporarse nuestro amigo Carlos al proyecto, cambiamos los planes iniciales y decidimos plantearnos la ascensión al Cervino, nombre para los de habla latina, Matterhorn para los no latinos, ambos igual de validos en el ambiente montañero. Fue a propuestas de nuestro amigo Oscar, que junto con Fidel nos guiarán en esta aventura. Al principio nos pareció un objetivo algo por encima de nuestras posibilidades, pero planteamos algunos cambios en los programas de entrenamiento, entre ellos un par de días de prácticas de escalada en aristas de Pirineos, además de intensificar la preparación física para acomodarla a una actividad intensa de una duración estimada entre 12 y 14 horas y sobre terreno con una pendiente media alrededor del 90%. Finalmente como Carlos no puede acompañarnos, Fran y yo quedamos en juntarnos en el hotel Mattsand, del pueblo con el mismo nombre, con Oscar y Fidel que vienen desde España en la tarde del jueves 6 de julio. Previamente habíamos hecho la necesaria aclimatación en el Dom, en el macizo de Mitchabel, junto con nuestros amigos de Haciendo Camino, Félix y Fernando, que nos resulto muy intensa y aleccionadora, con sus 4545 mts. de altura, los correspondientes glaciares y aristas. Lo primero que hicimos al reunirnos los cuatro fue ver la previsión meteorológica, ‘la meteo’, para los días siguientes, que era cuando en nuestros planes iniciales teníamos previsto subir al refugio Hornli, ‘Hornlihutte’ en alemán.
La tarde anterior empezó a estropearse la racha de buen tiempo que habíamos tenido hasta entonces desde nuestra llegada a Suiza, y la previsión para el día siguiente era peor todavía. Con todo ello, y tal como habíamos acordado, aplazamos la salida hacia el refugio al sábado, cuando empezaba la mejoraría del tiempo hasta el lunes que daba un 100% de estabilidad. El viernes lo dedicamos a confirmar ‘la meteo’ en Zermatt y por la tarde, entre chaparrón y chaparrón, hicimos unas pocas prácticas de maniobras en cuerdas fijas y montaje de polipastos para rescates en grietas. El sábado se cumple la previsión meteorológica, el tiempo mejora y salimos hacia el refugio Hornli, dejamos el coche aparcado en Tasch, cogemos el tren que nos sube a Zermatt, nos dirigimos hacia la estación del teleférico que sube a Schwarzsee, desde donde empezamos nuestra ascensión a eso de las doce de la mañana hacia el Hornli. El camino es muy bueno, evidente y fácil, son frecuentes los grupos de turistas, sobre todo asiáticos, muchos de ellos dan la impresión de ser jubilados japoneses o coreanos, con sus formidables maquinas de fotos y de video. Suben a observar el Matterhorn desde el Hornli, las fotos de rigor, se toman un refresco y de vuelta para abajo. Una vez en el refugio y haciendo tiempo para la cena, coincidimos con dos colegas españoles, de Asturias, que tambien quieren intentar la ascensión por la Hornli. Es la segunda vez que lo intentan, el año pasado se tuvieron que volver desde la cabaña Solvay, al cambiar el tiempo y meterse un tormenta que les hizo renunciar, tardaron, según nos dicen, doce horas en bajar debido a las condiciones de la roca y del tiempo, por eso este año quieren asegurar y ante la duda de la previsión para mañana, prefieren esperar y salir el lunes que hay mas seguridad. Nosotros entretanto, seguimos pendientes de ‘la meteo’ para el domingo, según parece no va a estar muy estable, hay riesgo de tormentas a partir de mediodía. Esto nos genera dudas, trazamos el plan de acción con la idea de esperar hasta la hora de salir para ver como está el panorama, y si vemos que no es factible hacerlo el domingo, tendríamos que dejarlo para el lunes, aunque esta opción que la previsión da con un cien por cien de probabilidad de buen tiempo se presenta como la mejor, climatológicamente hablando, como tenemos el vuelo de vuelta el martes a las 15:30 desde Ginebra, supondría tener que ascender a cumbre y descender luego directamente a Zermatt andando si no conseguimos estar en Schwarzsee el lunes antes de las 16:30, que es el ultimo teleférico que baja a Zermatt. Esto puede ser unas tres o cuatro horitas mas, que sumadas a las 12 o 14 del Matterhorn, puede ser terrible. Todos coincidimos ¡¡ que palizón, pero si no hay mas remedio, lo hacemos!! Cenamos como suele ser habitual a base de pasta y carne, que por cierto la pasta estaba incomible, estaba cruda y sus efectos los notariamos al dia siguiente. Preparamos las cosas, Oscar y Fidel insisten una y otra vez en aligerar peso, solo lo imprescindible, en la mochila solo crampones, agua, comida, guantes gruesos, forro polar y la chaqueta técnica. Puesto, todo lo demás, arnés, casco, anillos de cinta, cabo de anclaje, frontal y guantes finos de seda y encima unos de trabajo para agarrar bien las maromas y a las piedras. ALPES 2006 - EL CERVINO (Capitulo 2)A esos de las 3:30 a.m., se encienden las luces, y nos levantamos, realmente no se puede decir que hayamos dormido, la tensión, la altura, los nervios, etc, etc, te dejan en un estado latente pero sin poder conciliar un sueño profundo como sería deseable. Supongo que algo también tiene que ver con ser la primera vez que estamos aquí, porque un guía alemán que hay en nuestro cuarto dormia placidamente y roncaba a las mil de maravillas. Tras el desayuno cogemos las mochilas, y con todo el material listo, nos asomamos a la puerta del refugio y vemos que el cielo está absolutamente limpio de nubes, no hace mucho frío, a eso de las 4:20 partimos hacia la arista Hornli, Oscar anima diciendo ‘venga chicos que hoy va a hacer un día estupendo para hecer cumbre’. Avanzamos siguiendo las lucecitas de las pocas cordadas que nos preceden. En estos momentos son cuatro, nada que ver con un día normal de julio, cuando según nos dicen en el refugio lo normal es que salgan mas de cien personas al día hacia la cumbre. Suponemos que ha sido debido a la incertidumbre de la previsión, de hecho algunos de los que el sábado llegaron al refugio con nosotros, ni siquiera se han levantado y esperan al lunes que la previsión es mas segura. En total salimos hacia cumbre solo siete cordadas con quince personas, sorprende ver que un guía suizo lleva dos clientas, cuando se insiste en que la relación debe ser 1:1. De los quince que partimos volveremos al refugio después de hacer cumbre solo nueve. Dos franceses se volvieron antes de llegar a la cabaña Solvay, otros dos españoles (vascos) se perdieron en la cara este y se tuvieron que quedar en la cabaña Solvay para continuar subiendo al dia siguiente, y una pareja de franceses se le hizo tarde en el descenso y se tuvieron que quedar a pasar la noche en la cabaña junto con los dos vascos para terminar de bajar el lunes. En unos diez minutos desde el refugio se llega al primer paso de trepada, ya de golpe hay que montarse en la arista y empezar a ganar metros. Hay unas cuerdas fijas que ayudan bastante a superar este primer paso, que se hace con la luz de los frontales, mientras, ves por arriba las lucecitas de las otras cordadas que nos preceden. Desde ahora y hasta que volvamos a pasar por aquí en el descenso, todo se pone más vertical y aéreo, muy aéreo, en definitiva, esto es El Cervino. Estimamos que la pendiente media es de unos cuarenta y dos grados de inclinación, con algún paso que supera los cincuenta grados. Todo va a ser trepar, casi siempre sobre la misma arista, aunque hay algunos pasos que se desplazan hacia la izquierda, metiéndose en la cara este para flanquear ciertos resaltes o gendarmes, pero también en muchas ocasiones hay que superarlos y mantenerse en la misma arista, o incluso al final te sales por la derecha a las palas de la cara norte. Salimos los penúltimos, Fidel y Fran delante, cogen algo de ventaja, Oscar y yo vamos detrás, en poco tiempo ya hemos cogido a una cordada de dos franceses, que en el refugio daban la impresión de ser muy ‘potentes’ pero que ahora no parecen tener mucha idea, por la forma de acometer los pasos, la falta de técnica y sobre todo la forma de llevar la cuerda, arrastrando, detalle este que molestó especialmente a Oscar. Los adelantamos en una pequeña plataforma y tiramos para arriba, para ya no volver a verles más. Luego nos enteramos que se volvieron antes de llegar a la cabaña Solvay, no nos extraña. Se cumple uno de los principios del Cervino, hay que venir muy preparados tanto fisica como técnicamente. No se puede venir a la ligera, a experimentar, hay que traer las lecciones bien aprendidas y practicadas. No vemos a Fidel y Fran, ellos han variado la ruta y siguen mas cerca de la arista, nosotros nos hemos desplazado más hacia la cara este, pero en pocos minutos los volvemos a tener cerca, pero ahora vamos nosotros delante. Llevamos un buen ritmo y no tardamos en alcanzar a otra cordada de una pareja de franceses, en este caso el chico que va de primero parece que conoce esto bien y controla bastante mas que los anteriores, pero el ritmo que llevan es bajo, tanto es así que los volveremos a ver hasta que nos los crucemos al descender nosotros y a ellos aún les quedaba como una hora de ascensión. Vamos progresando entre pasos de trepada en ensamble, otros en los que es necesario escalar y avanzar a largos, otros que se avanza en ensamble pero utilizando los anclajes intermedios instalados, unos son cerrados a modo de gigantescos cáncamos (como los que se utilizan para colgar los cuadros), y otros son una espiral abierta, ‘rabos de cerdo’ como los llama Oscar, por los que el primero pasa la cuerda dando un par de vueltas y el segundo al llegar la va soltando. Lo que hace asequible, además de los seguros indicados, para que tanta gente pueda meterse en este ‘jardín’, son las numerosas maromas que hay instaladas en los pasos críticos. Si no estuvieran instaladas, el grado de dificultad sería muchísimo mas alto.
Te quedas asombrado al pensar que hace siglo y medio por aquí subiera una cordada de siete valientes escaladores dirigidos por Whymper y los guias suizos Croz y los Taugwalder (padre e hijo) sirviéndose únicamente de sus escasos medios y unos rudimentarios materiales comparados con los de hoy, alcanzando la cumbre el 14 de julio de 1865 a las 13:40 horas. También entiendes que en el descenso se produjera la tragedia que puso fin a la era dorada del alpinismo, en la que murieron cuatro de los siete integrantes al tropezar, Hudson, el mas novato de todos y empujar a Croz y a su vez a Douglas y Hadow rompiendose la cuerda y precipitandose por las empinadas laderas de la cara norte.
Seguimos subiendo Oscar y yo, ya no vemos a Fidel y Fran, vienen algo mas retrasados, llegamos al comienzo de la placa Moseley, que esta dividida en dos partes, una inferior y otra superior, separadas por la cabaña Solvay. Lleva este nombre en honor al alpinista americano William Oxnard Moseley (1848-1879) que falleció aquí cuando descendía de la cumbre. Esta es quizá la parte mas comprometida de toda la ascensión, no está tan equipada como otros pasos, y es prácticamente vertical, aunque tiene buenos agarres y algún que otro seguro para montar reuniones. Hacia la mitad llegamos a la plataforma artificial de hormigón hecha para construir la cabaña-refugio Solvay. Este refugio es teóricamente de uso exclusivo para casos de emergencia y esta dotada de literas con mantas, una radio y hasta tiene un retrete, que quieras que no, muchas veces viene estupendamente por lo difícil de encontrar algún sitio para hacer nuestras necesidades fisiológicas, y en caso de encontrarlos resultan sumamente incómodos y hasta peligrosos en este entorno tan vertical.
Entramos en la Solvay y desde allí vemos que a Fidel y Fran aun les queda un buen tramo de la Moseley, de hecho llegan a la cabaña alrededor de media hora después que nosotros, les esperamos comiendo y bebiendo agua. Cuando llegan vemos que Fran no trae buena cara, no ha podido comer y beber lo suficiente durante la subida, además de que le está haciendo efecto la pasta semicruda de la cena. Nos tomamos mas tiempo para que coma, barritas energéticas, frutas deshidratadas, frutos secos, chocolate, pan de higo y beba agua, bastante agua. Al cabo de una media hora ya reiniciamos la marcha. ALPES 2006 - EL CERVINO (Capìtulo 3)Escalamos la parte superior de la Moseley, aquí nos mantenemos juntos las dos cordadas hasta finalizar y llegar al hombro, donde te asomas a la cara norte y te quedas impresionado al ver la inmensidad de esta pared de 1200 mts de caída, que desde arriba parece casi vertical. Ahora entiendes mejor que esté catalogado como ‘un de los tres problemas’ de los Alpes, junto con la norte del Eigher y la del espolón Walker en las Jorasses.
En un pequeño, pero muy pequeño, rellano ya encontramos nieve semidura y decidimos parar, ponernos los crampones y algo mas de ropa. Como podemos nos colocamos, aseguramos las mochilas y demás material, porque la pendiente a ambos lados es impresionante, hay que tener mucho cuidado que no se ‘pire’ nada porque irremediablemente lo pierdes. Esto es lo que sucedió con mi frontal, cuando al sacar la chaqueta técnica de la mochila, el frontal se había enganchado en la rejilla interior de la chaqueta y al abrirla para ponérmela, el frontal cae al suelo y rueda, y rueda y rueda por la pendiente de la cara norte del Cervino, hasta que desaparece pendiente abajo, ‘joder…. el frontal’, exclamé al verlo caer y Oscar responde, ‘No te preocupes…, déjalo, ya da igual…., no hay remedio’. Bueno, lo consideramos como un pequeño tributo que pagamos por nuestro paso por allí, insignificante cuando se trata de una de las montañas más bellas del mundo y la ultima cumbre de los Alpes en ser pisada por primera vez por el hombre. A partir de aquí se suceden las trepadas ayudados de maromas, imprescindibles para superar la parte mas vertical de la arista y que desemboca en la gran pala final de la cara norte, aun nos queda superar estos escasos cien metros de desnivel para llegar a la arista cimera, pero se hacen duros, la nieve caída los días anteriores ya está blanda, no hay mucha y se toca la roca con facilidad, la fatiga y la altura ya empiezan a pasar factura, el ritmo baja y nos cuesta un poco mas.
Es aquí donde nos cruzamos con las dos cordadas que nos precedían, las dos conducidas por guías, uno de ellos era el que llevaba a dos clientas y el otro a una, ambas cordadas bajaban a toda pastilla, desprendiendo de todo, literalmente se tiraban por las maromas, sin mirar si había alguien subiendo por ellas, incluso intentaron quitar uno de nuestros seguros para poner los suyos, esto nos enfadó y tuvimos que pararles para que respetaran y dejaran libres las vías a los que nos encontrábamos subiendo por ellas. Concretamente el guía que llevaba a las dos clientas, materialmente las tiraba hacia abajo por las maromas, prácticamente bajaban en caída libre hasta el siguiente anclaje, desenvolviéndose con mucha soltura, fue espectacular verlos manejarse, conocen cada uno de los pasos, donde están los seguros, los atajos para librarse de los cruces, independientemente de que, supongo que como en todos los sitios, los habrá mas o menos respetuosos y educados. Fran y Fidel se han vuelto a retrasar, Fran viene bastante castigado y su ritmo ha bajado. Fidel le anima a continuar diciendole ‘venga, vamos…, que ya nos queda muy poco…, ya estamos en la pala final’ y le tira un poquito de la cuerda que les une. Oscar ya en las proximidades de la arista avista la estatua que indica la llegada a ella, y dice ’venga, vamos, que ya estamos arriba, que ya veo la cabeza del monje’. Efectivamente, en poco tiempo la alcanzamos y vemos que en todas las direcciones la sensación de vació es enorme, todo está hacia abajo, estamos llegando a lo mas alto. Pero aún no hemos pisado la cumbre suiza, la más alta de las dos cumbres por poco mas de un metro de diferencia. Nos montamos en la arista y caminamos en dirección NO hacia la cumbre suiza, mas adelante se vislumbra la cruz que identifica la cumbre italiana, la distancia entre ambas cumbres es de unas pocas decenas de metros. A eso de las 11:15 de la mañana pisamos la cumbre suiza, con un tiempo esplendido, la panorámica es increíble, sin duda alguna el esfuerzo ha merecido la pena. Las cuatro aristas de esta montaña que la hacen una de las mas bellas y cuya silueta sea la mas identificable de todas las montañas de la Tierra, son la Hornli, Lión, Zmutt y Furggen. Nos colocamos como podemos en esta angosta cumbre, y esperamos la llegada de Fran y Fidel. Entre tanto nos hacemos algunas fotos, e intentamos identificar las cumbres más relevantes, el Dom, el Monte Rosa, el Wiesshorn, el Mont Blanc a lo lejos.
Como unos veinticinco minutos después una pequeña nube se acerca a nosotros y en pocos minutos ya estamos dentro de ella.En ese momento adivinamos las siluetas de Fran y Fidel en el principio de la arista, Oscar que en ese momento tiene la cámara, les hace una secuencia de fotos a largo de la arista hasta que llegan a nuestro lado. En no más de dos o tres minutos los teníamos junto a nosotros, nos abrazamos y nos felicitamos mutuamente, mas fotos de cumbre unas hacia el lado suizo, otras hacia el lado italiano. ALPES 2006 - EL CERVINO (Capìtulo 4)En total hemos estado en la cumbre casi una hora y tenemos que iniciar el descenso, según las referencias y la experiencia de Oscar, es peor el descenso que la subida, y se tarda lo mismo o mas, con lo cual tenemos que darnos prisa para ganar tiempo. Efectivamente desde el comienzo del descenso se percibe la dificultad, vamos destrepando en muchos pasos, en otros es necesario asegurar y descolgarse por la cuerda. Es al final de la pala, al principio de la zona equipada con las maromas para descender cuando nos cruzamos con la pareja de franceses que subían. Seguimos descendiendo hasta alcanzar la cabaña Solvay, aquí volvemos a llegar primero nosotros, al acercarnos vemos que salen a la puerta dos muchachos que habíamos visto la noche anterior en el refugio Hornli, pero no sabíamos que habían salido hacia la cumbre este día. Son vascos y su intención era como la nuestra, hacer cumbre hoy, pero nos dicen que al poco de salir se despistaron de la ruta y se metieron en la cara este, con el consiguiente ‘marrón’ que les hizo perder mucho tiempo, algo a sí como cinco horas, y alcanzaban la Solvay a las doce de la mañana. Entonces decidieron no continuar hacia cumbre y esperar allí hasta el día siguiente. Como no tenían previsto pasar la noche fuera iban con poca comida, afortunadamente si habían subido un infernillo para fundir nieve, con una bombona de gas a la que le quedaba la mitad más o menos. Les dejamos algunas barritas y parte de la comida que llevamos nosotros. En pocos minutos llegan Fidel y Fran, les damos un poco tiempo y retomamos el descenso, entre unas cosas y otras hemos estado algo más de media hora, son mas de las cuatro de la tarde y aún nos queda lo peor, lo más largo y queremos descender a buen ritmo pero sin agobios ni prisas innecesarias.. El descenso de la placa Moseley lo hacemos uniendo las dos cuerdas y descolgándonos todos menos Fidel que al ser el ultimo lo hace rapelando, es mas lento pero resulta mas seguro. Esta técnica la tenemos que volver a utilizar cuando nos salimos de la ruta en una de las variantes al flanquear los gendarmes del final y tenemos que descender desde la arista para recuperar el camino. Llegamos al primer gendarme, a estas alturas ya son muchas las horas de actividad que llevamos y resulta complicado mantener la concentración, pero hay que seguir igual, superarse y terminar. A Fran se le ha acabado el agua hace algún tiempo y vamos compartiendo la mía, pero unos doscientos metros antes de llegar al final del descenso también se nos acabará. Finalmente mediante un descuelgue y un rápel de sesenta metros cogemos la senda que ya nos llevará a las cuerdas fijas que hay al comienzo de la arista, ya son casi las nueve de la noche. Han sido muchas horas de esfuerzo físico, pero sobre todo mental, debido a que el ritmo en el descenso ha sido tranquilo, sin agobios ni prisas al estar prácticamente solos en toda la arista, además de las paradas en la Solvay y en la cumbre, así como los problemas con la ruta en los gendarmes, al final hemos empleado unas catorce horas reales de escalada, una vez descontados los tiempos muertos, un poco por encima de lo que marcan las referencias que son entre diez y doce horas. Comentamos animadamente que desde luego no hemos batido ningún record de velocidad en el descenso, pero el ambiente era sereno, no hemos tenido ni una palabra mas alta que otra en toda la jornada, no ha existido ni un solo momento de tensión alta y muy lejos de alguna situación de pánico, cada uno sabía su cometido, hacía lo que le correspondía y estaba atento de los demás para que todo saliera perfecto. Cuando llegamos al refugio Hornli, son algo mas de las nueve de la tarde, obviamente ya han cenado, pero afortunadamente acceden a darnos un plato de sopa caliente a la que nosotros le agregamos trozos de pan de centeno que nos entona el estómago, nos hidratamos todo lo que podemos, agua, mucho agua, aunque valga mas de 4 euros la botella. A eso de las diez se apagan las luces del refugio, nosotros aun nos salimos un poco a la calle a observar la majestuosidad de la montaña que acabamos de ascender, recordando y comentando sobre todo el descenso. Tambíen sale del refugio un hormbre de mediana edad, americano, que también ha venido a subir por la Hornli mañana con el que charlamos unos minutos y que nos pregunta algunas cosas sobre el estado de la via, a las que intentamos contestar con nuestro mal inglés de la mejor forma posible. Manifestaba mucho interés por el riesgo de caida de rocas, a lo que contesté que si, que efectivamente hay que tener mucho cuidado porque suelen caer y hay que estar atentos para esquivarlas. La satisfacción es inmensa, la emoción enorme, todo ha salido bien, y como en señal de agradecimiento y reconocimiento hacia este coloso, iluminado por esta luna llena espléndida del mes de julio, que también está presente en este inolvidable momento en nuestras vidas, nos quedamos admirándolo durante algunos minutos en silencio antes de entrar al refugio e irnos a dormir. Entre el cansancio y los ronquidos de algunos compañeros de habitación nos costó conciliar el sueño, ni con tapones para los oídos, obligando a Oscar, de sueño mas sensible a cambiarse de habitación cuando la gente que sale hacia cumbre, a eso de las 3:30, se levantaron y dejaron libres sus plazas. Al día siguiente, sin muchas prisas, nos levantamos, habíamos quedado en que el desayuno nos lo podíamos tomar a esos de las ocho de la mañana, y así lo hicimos. Antes de partir, Fran pide que le hagan los certificados Mostpoint que acreditan como haber pisado la cumbre del Cervino. Revisamos, ordenamos todo el material, rehacemos las mochilas e iniciamos el descenso hacia Schwarsee, donde cogemos el teleférico que nos dejará en Zermatt, antes de cogerlo echamos un último vistazo hacia esta maravillosa montaña que nos ha dejado alcanzar su cumbre y disfrutar de un auténtico día de escalada en el más puro sentido de la palabra. Ya en Zermatt solo nos queda coger el tren que nos llevará a Tasch, donde dejamos el coche, y desde aquí bajar al hotel a Mattsand donde estábamos a eso de media mañana. Una ducha relajante y a la terracita a tomar una cerveza o refresco hasta la hora de comer. Para celebrar que todo ha salido a pedir de boca, la satisfacción de encontrarnos de vuelta, todos juntos, en un entorno incomparable y ‘con los deberes hechos’, nos tomamos una buena comida, esta vez sin pasta, a base ensaladas, buena y abundante carne.
Después de una larga sobremesa comentando todos los aspectos de la actividad, lo bueno y lo malo, y como mejorarlo en futuras ocasiones, nos despedimos de Oscar y Fidel que se trasladan a Chamonix, donde tienen previsto seguir escalando por su cuenta durante dos o tres días más.
Al día siguiente iniciamos el regreso a Madrid. Ana, la dueña del hotel, como siempre haciendo gala de una amabilidad inmensa, se brinda a llevarnos con su coche hasta la estación de ferrocarril de St. Niklaus, desde donde partiremos hacia el aeropuerto de Ginebra previo trasbordo en Visp. Llegamos a Ginebra, vamos a facturar el equipaje y nos dicen que llevamos exceso de peso, ¡¡ pero si es lo mismo que al venir !!, mientras que en Barajas pasó, aquí no hay opción y toca pagar por ello. Nos vamos mientras que se hace la hora de embarcar a comer algo y luego volver para pasar los controles de la puerta de embarque. Nos sorprende que el agente que está en la cinta de los RX avisa, en alemán a otro compañero que revise mi pequeña mochila de mano. Comentamos entre nosotros, “pero si hay solo viene documentación y la cámara de fotos…”, pues no, en el fondo de un bolsillo aparece una herramienta multiusos, ¡¡ que hace aquí esta herramienta cuando debería ir en la bolsa de los crampones….!!. Y recordamos que en alguna ocasión de la que nos hizo falta usarla se nos debió olvidar dentro de la mochila en lugar de echarla a la bolsa de los crampones. Bueno esperemos que la situación no se complique, aunque el susto ya nos lo hemos llevado. El agente la examina minuciosamente y nos dice, que la tiene que recoger y que me la devolverán en Madrid junto con el equipaje porque la hoja de sierra supera la medida establecida. Bueno si solo es eso, no hay problema, pero resulta que además me retienen la tarjeta de embarque y me toman los datos del pasaporte, esto ya me preocupa aún mas cuando va pasando el tiempo, abren el embarque y aun no me han devuelto mi tarjeta. Pero, efectivamente a los pocos minutos se presenta el agente y me la entrega, ¡uf, menos mal!, embarcamos y para Madrid. Donde llegamos a eso de las seis de la tarde y nos espera Ana Belén para llevarnos a casa. Han sido cinco días de fuertes emociones, de actividades muy intensas y de momentos inolvidables que conservaremos en nuestra memoria en un lugar destacado, sobre todo Fran, que a sus dieciocho añitos ya conoce lo que es pisar una de las cumbres míticas del alpinismo mundial, el Cervino.
Sin duda ha sido preciso un gran esfuerzo en todos los sentidos durante todo el año, entrenando casi a diario, saliendo al monte todos los fines de semana, con los correspondientes madrugones, lesiones, cambios de planes, viajes etc, etc.con el enorme sacrificio que esto supone también para el resto de la familia. Todo se da por bien empleado solamente por las grandes satisfacciones y experiencias vividas y, sobre todo, regresar sin haber sufrido ningún percance, habiendo disfrutado del mejor ambiente montañero en el mejor entorno alpino. Si a todo eso le añadimos la consecución del objetivo, pisar la cumbre del Cervino, ya es el mejor colofón de este periplo alpino. Todo lo anterior ha sido posible en gran medida gracias a haber contado con los inestimables servicios de Oscar y Fidel, para nosotros los mejores, tanto profesional como personalmente.
“Todos los hombres sueñan, aunque no de la misma manera. Los que sueñan de noche en los polvorientos refugios de su mente, despiertan al día siguiente y descubren que fue solo vanidad; mas los que sueñan de día son hombres peligrosos, porque pueden representar sus sueños con los ojos abiertos para hacerlos posibles” T.E. Lawrence (1922) September 29 ALPES 2006 - REFLEXIONES
REFLEXIONES AL REGRESO DE ALPES (JULIO-2006) Han sido once días muy intensos, en lugares emblemáticos del alpinismo donde hemos aprendido muchísimas cosas, para nosotros ha sido un ‘Master en alpinismo’. Por resumirlas y a titulo de conclusiones diríamos: 1. Preparación: o Hay que contar con una preparación física excelente para soportar ascensiones y escaladas de este nivel. o Es importante una buena preparación técnica, y contar con soltura en la realización de las maniobras para atravesar glaciares, rescate en grietas, moverse en aristas, trepar y destrepar vías de mucho compromiso, etc, etc. o Preparación psicológica para desenvolverse en este entorno, de grandes montañas, grandes aristas, grandes glaciares…., donde todo es grande. o Todo lo anterior redunda en que se hagan las cosas muy bien hechas, muy rápido y muy seguro, de tal forma que se aplique el dicho de que ‘En montaña, la velocidad es seguridad’. 2. Actitud o Actuar con serenidad pero con rapidez cuando se presenta una situación de riesgo, todo el mundo debe saber que tiene que hacer, no vale esperar a que los demás resuelvan, unos segundos pueden resultar vitales. 3. Componentes o Seleccionar muy bien los compañeros de cordada, el conocimiento y equilibrio entre los componentes de las cordadas, tanto en preparación física, técnica e incluso experiencia es fundamental. o Dimensionar adecuadamente los grupos en función de la actividad, las condiciones, la capacidad y conocimientos de cada uno. Evitar los grupos numerosos. o La sintonía para analizar y valorar las situaciones determina que la solución adoptada sea la mejor y se haga de forma rápida. No se puede perder tiempo discutiendo si son ‘galgos o podencos’, ni tener que demostrar y convencer de que en esta situación hay que actuar de esta o de otra manera. o Hay que entrenar y practicar juntos durante todo el año y venir con los deberes hechos y muy bien aprendidos. o En este ambiente se manifiesta, si cabe, aun más que el grupo es un ente único donde todos trabajan para todos, todos dependen de todos y entre ellos se complementan, de ahí que cuanto menores sean las diferencias entre los integrantes mas potente será el grupo resultante. 4. Capacidad de adaptación al entorno. o La ‘meteo’ manda, no forzar la situación innecesariamente, informarse adecuadamente de las previsiones para el día y la zona en la que vayamos a escalar. Si la previsión no ofrece las suficientes garantías y es posible, aplazar la salida hasta encontrar una ventana de buen tiempo que nos de el máximo de garantía para conseguir el objetivo. Y si es necesario renunciar al objetivo, asumirlo y aceptarlo como un aplazamiento, seguro que tendremos mas oportunidades y en mejores condiciones. o Sin menospreciar ni infravalorar, esto no es nuestra querida pero modesta sierra de Guadarrama en invierno, que nos sirve de campo de entrenamiento, ni siquiera nuestros amados y entrañables Pirineos, estamos en plenos Alpes, donde las grietas pueden tener bastante anchura y cientos de metros de profundidad, los glaciares miles de metros de longitud y los picos otros tantos de altura, con aristas tremendamente aéreas, con pasos muy comprometidos. Tenemos que ser capaces de responder a estos retos con la mayor seguridad posible. 5. Planificación o Antes de salir hay que tener muy claros los objetivos, los tiempos, los medios necesarios, las alternativas en caso de necesidad y sobre todo, estar preparados y dispuestos a aceptar la posibilidad de tener que abandonar o aplazar si las circunstancias lo exigen. o No todas las rutas en los Alpes son tan evidentes y están tan concurridas como las habituales del Mont Blanc, en determinados sitios, épocas y/o condiciones la afluencia de alpinistas es escasa e incluso nula, por ello es conveniente conocer la ruta, documentarse perfectamente y si es posible llevar el ‘track’ de la misma en el GPS, además de contar con mapas y brújula.
November 29 Placa del Emilio 15.10.05Placa del Emilio 15.10.05
Después de nuestra primera experiencia y tras el impás de un fin de semana en el que tuvimos salida de montañismo a la cordillera Cantábrica, concretamente subimos el pico de Peña Ubiña, retomamos las cuerdas, los gatos y demás material para ‘la deportiva’. Se unen a este grupo mas componentes de HC y quedamos en salir el sábado a darle un poco. Para ello busco otro sitio algo menos saturado de gente aunque un poco más alejado del aparcamiento, veo que La Placa del Emilio reúne estas características. Quedamos en el aparcamiento del Tranco a las nueve de la mañana, nos presentamos Kristina, Ana, Anna, Javi, Chus, Félix, Miguel y Paco (yo). Tras los saludos, comentarios de rigor y cortesía, cogemos los trastos y tiramos, con la guía en la mano, hacia donde presumimos que esta el objetivo de este día. Durante la subidita, Javi nos va poniendo al día en todo lo que se refiere a nuevos materiales, tecnología, ropa y demás útiles de montaña que aparece en el mercado, está a la ultima, junto con Félix, con su exquisito gusto por las marcas, hacen una pareja terrible para nuestros bolsillos y especialmente deseada por los vendedores de estos productos. Miguel también nos deleita mostrándonos lo ilustrado que está sobre escalada clásica, se ha empapado toda la bibliografía sobre este tema que existe publicada, o al menos una gran cantidad, le apasiona el tema. En este sentido le advierto que no vaya a cometer el error de Don Quijote y creerse un experto escalador de leer tanto sobre esta materia, que aquí hay que darle y sudar y sobre todo mantener la cabeza en su sitio. Después de media hora llegamos a la placa buscada. Tiene bastantes vías equipadas, casi todas son ‘quitillos’, hay algún cuarto y algún sexto. Como vamos un poco precarios de material, tenemos que compartir unos gatos para tres y utilizar otro material prestado, pero cuando hay buen ‘rollito’ no existen problemas. Empezamos a montar las primeras vías, tenemos cuatro cuerdas y como afortunadamente se cumplen las expectativas y estamos solos, podemos disponer de toda la placa para nosotros. Tiramos las cuatro cuerdas y empezamos a subir. A Javi se le resisten las primeras vías de primero y prefiere subir por una cuerda ya puesta y echar las otras por arriba para subir de segundo. Miguel se lanza y sube alguna de primero, así como Ana. Kristina por su parte también monta alguna vía después de calentar previamente haciendo una vía de segunda. De igual manera Chus se inicia en esto de ‘lo vertical’ con no pocas dudas sobre su propia capacidad para afrontar este reto que rápidamente se desvanecen cuando consigue alcanza la reunión de la primera vía, desde donde tiene la oportunidad de apreciar el espectacular paisaje de la cuenca de Manzanares y la vista de la inmensa urbe de Madrid, con sus rascacielos mas emblemáticos destacando sobre el resto de construcciones que se pierden en el horizonte. Más próximo se ve el embalse de Santillana, que a estas alturas del año muestra un estado ‘patético’ fruto de la fuerte sequía que venimos sufriendo desde la primavera del año pasado. Destaca el inusual silencio de Félix mientras ve que se aproxima su turno para entrar en acción y pillarse a una cuerda, cosa que tras unos vacilantes primeros pasos y coger confianza en sus envidiables facultades, para ‘los añitos’ que tiene ya el ‘chavalin’, le cambia la cara y refleja la satisfacción que se siente tras conseguir realizar algo sobre lo que se parte con serias dudas y sobre todo ante el riesgo de algún percance. Aprovechamos para conocer y probar otras técnicas de aseguramiento, además de la usual del Grigri, con reverso que utiliza Javi por ser su cuerda de 9 mm y por consiguiente no puede ser utilizada para asegurar con grigri como las de 10,5. En este trajín de subir y bajar, Ana se decide con una vía cuya entrada se las trae, de forma prodigiosa y en un par de intentos supera la primera chapa y alcanza la segunda, de aquí para arriba es toda mas fácil, está graduada en 5+, pero debe ser exclusivamente por la dificultad de la entrada. También prueba suerte Miguel en la vía que acaba de hacer Ana, le cuesta bastante coger los pasos pero finalmente haciendo gala de su extrema perseverancia y quien sabe si tambien inspirado por algún maestro de 'lo vertical' sacado de esos libros que se 'bebe' como el agua, pues que lo consigue, no sin sorpresa incluso para él. Ya tenemos bastante, 'el Miguel' que se hace la vía de primero, ahora no va haber dios quien le aguante, comentabamos a pié de vía. Pero no, en un alarde de modestia, y buenas maneras, como no cabía esperar de otra forma de un señor tan ilustrado como 'nuestro Miguel', simplemente comentó, 'vaya salida 'chunga', cuesta verla y es mas cuestión de confianza y decisión'. Posteriormente lo intenta Javi, ‘ni de coña’, una y otra vez sale ‘rebotado’ de la pared, mientras Miguel le anima, pero ni por esas. Finalmente decide cambiarse de vía e intentarlo en otra cuya entrada parece más asequible. Efectivamente, bien digo, parece, porque a la hora de la verdad, el contumaz Javi, a pesar de los esfuerzos, contorsiones que le llevan a adoptar posiciones un tanto ‘erótico-festivas’ lo que conlleva el público cachondeito de rigor, llegando incluso a acuñar el grito de guerra que ya nos acompañaría todo el día, ‘Javi, con elegancia, con elegancia, Javi’. Volviendo al tema, en esta vía por fin encontró la salida, aunque bastante forzada y tras poner dos cintas, decide bajarse, es mucho, se ha quemado en la salida. Como suele pasar en estas situaciones, es Ana la que tiene que terminar el trabajo y subir la cuerda a la reunión. Ya de segundo es otra cosa. En todo esto Kristina, Félix y Chus han estado tanteando las vías que ya están montadas con la cuerda, y así vamos pasando de unas a otras. Kris con esos derroches de valentía que sube como una ‘moto’. Chus, ya con mas confianza y haciendo gala de una flexibilidad y estilo nos hace deleitarnos con sus movimientos. Félix, bueno, lo dejaremos en que sube y baja si lo comparamos con las chicas. Anna ha subido varias vías a poner las cuerdas, con soltura, estilo y técnicamente casi perfecta aunque aun se le ve que lleva mucho tiempo sin darle a esto con asiduidad, es que lo de ‘teleco’ no te deja vivir, después de casi dos años sin ponerse los gatos aún se ve que donde hay se pude sacar y si además esto se adereza con una buena dosis de simpatía y una sonrisa permanente, juntamos todos los requisitos para ver una escaladora con mucho futuro. A eso de las tres de la tarde paramos a tomar un pincho a pie de vías, lo que en principio debía ser algo frugal, se convierte en algo ‘pantagruélico’, compuesto de empanadas, tortillas, embutidos variados y hasta cecina asturiana, todo ello regado con vino en bota que Félix se encarga de traer en casi todas las salidas. Retomamos la actividad y nos da tiempo para hacer un par de vías mas cada uno, incluso Paco se lanza a chapar la vía que hasta ese momento solo la había hecho Ana, tras dos intentos en la salida y visualizar bien los movimientos consigue poner la primera Express, luego progresa con cierta prudencia hacia la segunda que alcanza sin muchos problemas. Igual que le sucedió a Ana, de aquí para arriba es más fácil. Ya sobre las cinco y media decidimos dejarlo y volvernos a casa, ya habíamos tenido suficiente ración de escalada y el descenso conviene hacerlo con luz del día, al menos la primera parte que es algo mas complicado al no estar bien señalizado y tener algunos pasos difíciles de encontrar para ir por el camino bueno. Llegamos al aparcamiento del Tranco y nos despedimos, quedando para el siguiente fin de semana. Todos estamos cansados, han sido mas de cinco horas intensas de escalada que nos han machacado tanto física como mentalmente.
November 17 Placa de Kanalla 01.10.05UN DIA DE ESCALADA EN LA PLACA DEL KANALLA (LA PEDRIZA) 01.10.05
Se trata de nuestro primer contacto con la escalada deportiva en vías de adherencia pura, son vías de 5º grado, todas equipadas y de un largo, excepto dos de ellas que son de dos largos partiendo de la misma reunión. Anna se encarga de instalar las primeras cuerdas para que Yolanda haga sus primeros pinitos en la escalada subiendo de segundo y asegurada por mi. Tras algunas dudas en la salida de las vías y a medida que va cogiendo confianza va progresando con más soltura. Hemos quedado con Kristina que vendrá desde Madrid en el bus hasta Manzanares el Real y que bajaremos a recogerla, quedamos sobre las doce, pero pierde el bus que sale a las 11:20 desde Plaza de Castilla y tiene que esperarse al siguiente que sale a las 12:15, con lo que llega a Manzanares después de la una. Allí estoy esperándola y rápidamente nos vamos en dirección al aparcamiento del Tranco. Como era previsible, ya no encontramos aparcamiento y tenemos que dar vueltas y dejar el coche una poco 'de aquella manera', aunque sin infringir la ley. Nos subimos todo lo deprisa que podemos hacia las vías en las que se quedaron Anna y Yolanda, cuando llegamos tienen preparadas dos cuerdas en sendas vías para aprovechar mejor el tiempo. Kris se calza mis gatos, se coloca el arnés y se 'pilla' una de las cuerdas, yo me encargo de asegurarla en esta su primera experiencia en este entorno pedricero. Duda en los primeros lances, pero rápidamente se lanza y con soltura sube la vía, inmediatamente se ata a la segunda cuerda y tira para arriba, esta exultante de alegría, lo repite un par de veces mas en otras tantas vías, hasta el punto que incluso, con las debidas precauciones e indicaciones de manejo y seguridad, se lanza y chapa una de las vías que no estaban pilladas, haciendo de primera y a vista. Todo un gesto de la decisión y valentía que la caracteriza. Yolanda también sube unas cuantas vías más, ya con soltura y disfrutando, Anna se ha encargado de abrir las vías y poner las cuerdas para que nuestras dos principiantes disfruten con esta actividad que resulta tan gratificante. Así transcurre la mañana, hasta que a eso de las cuatro tenemos que bajarnos y volver a casa porque Anna y Yolanda han quedado en Madrid porque tienen un cumpleaños de su amiga Paloma. Pero sorpresa cuando llegamos donde habíamos dejado aparcado el coche, vemos con sorpresa que está montado en una grúa, y que junto a ella está un policía municipal de Manzanares. Salgo corriendo, para evitar que se lo lleven ante la sospecha de haber cometido alguna infracción. Cuando llego e informo al agente que el coche es mió y pregunto que es lo que sucede, muy amablemente y ante mi sorpresa, me indica que no pasa nada, que no hay ninguna infracción pero que habían tenido que mover el coche para facilitar la salida de otro vehiculo con un enfermo grave y por eso la necesidad de utilizar la grúa. Efectivamente unos minutos después y unos metros mas adelante bajan el coche de la grúa y nos dice el agente, con la misma amabilidad y educación que antes, que nos podemos ir sin problema, que a pesar de que otros agentes habían ‘recetado’ por mal aparcamiento, que no tenía validez porque era un error y que él se encargaría de subsanarlo con sus compañeros, como así parece que ha hecho porque tras mas de un mes no he recibido la indeseable notificación de multa. Dándole las gracias nos montamos y salimos hacia Villalba. Nos vamos todos juntos a casa, comemos junto con Ana y Fran disfrutando de los relatos de las experiencias vividas. Ya a media tarde, nos venimos hacia Madrid para traer a Kris a su casa y a Yolanda y Anna al cumpleaños de Paloma. Kris nos invita a su casa donde nos presenta a toda su familia. Ya de noche nos despedimos, quedando en que repetiremos el próximo 'finde'. Ha sido un día entrañable disfrutando de esta preciosa actividad que es la escalada deportiva en vías equipadas. Felicidades a las dos 'novata' porque han pasado el primer examen con nota, ¡hay madera de escaladoras!.
Paco 1.10.05November 01 La Tortuga 1.11.05Diario de escalada:
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